
Dejen de dañar sus lámparas infrarrojas
Si han pasado tiempo trabajando en líneas de soldadura, seguramente conocen ese olor desagradable. Esos gases son muy perjudiciales. Pero no solo dañan los pulmones; también son un veneno para los módulos de calentamiento por infrarrojos.
Lo que sucede es que todos esos compuestos orgánicos volátiles y residuos de fundente se dirigen directamente hacia el calor generado por la lámpara. Una vez que llegan al vidrio de cuarzo de la lámpara, se incrustan allí. Esto crea una capa contaminada que retiene el calor dentro del tubo. Como resultado, la lámpara se sobrecalienta y se daña mucho antes de lo esperado.
Es un ciclo frustrante.
La solución con “cortina de aire”
Encontramos una forma mejor de solucionar este problema. En lugar de simplemente colocar un pedazo de vidrio delante de la lámpara, utilizamos una cortina de aire.
Pensemos en ello como si fuera un muro de aire filtrado a alta presión que sopla sobre la superficie del módulo. Esto crea una barrera física que impide que los gases pasen. El resultado es que el vidrio de cuarzo permanece completamente limpio.
La diferencia en la vida útil de la lámpara es enorme. Sin esta solución, tendremos que reemplazar las lámparas cada pocas semanas. Con ella, podemos aprovechar toda la vida útil del filamento.
El equilibrio necesario
No basta con usar un ventilador para resolver el problema. Hay que encontrar el equilibrio adecuado. Se necesita un sistema de soplado y conductos que mantenga un flujo de aire constante. Si el airflow es demasiado débil, los gases podrán pasar y todo volverá a empezar desde cero. Pero si el airflow es demasiado fuerte, se enfriará la pieza a procesar, lo cual afectará negativamente a las conexiones de soldadura.
Se necesita un poco de ajuste para encontrar ese punto óptimo donde la presión sea suficiente para proteger la lámpara, pero lo suficientemente baja como para permitir que el calor haga su trabajo.
Por qué esto es importante
Además de evitar la molestia de tener que reemplazar las lámparas constantemente, esto también representa una forma más eficiente de fabricar.
Cuando una lámpara queda cubierta de hollín, pierde su eficiencia. El controlador debe generar más energía para mantener la temperatura adecuada. Al mantener el vidrio limpio, el calor llega de manera uniforme a la placa.
Esto significa menos piezas defectuosas, facturas de energía más bajas y menos residuos industriales. En resumen, todo funciona mejor.